B. Brecht: ¿... sirve dudar a quien no puede decidirse ...?
Cruzo un amigo en la calle que dice sentirse entre
pesadillas, porque los candidatos oligárquicos avanzan y los nuestros no le
resultan suficientemente peronistas ni confiables, y los testimoniales no le
convencen.
De nada sirve entregarse a dilemas de pesadillas en la
tierra de los sueños. Se trata de resolver una instancia práctica, vital y
diurna.
Pregonar nuestras pesadillas puede llevar desánimo a
la tribu propia, que en este trance necesita re-unirse y cohesionarse para
afrontar la batalla. La oligarquía no sueña ni se equivoca. Alienta los temores
nocturnos en el seno del pueblo, y fomenta sus angustias y divisiones. No hay
que prestarse a su juego ni paralizarse ante la duda.
Eso no quita dejar de percibir las fallas propias, los
faltantes y los desafíos a futuro, pero se trata de cultivar el don de la
oportunidad y de no extraviarse en la encrucijada de caminos.
Siempre habrá tiempos para criticar y corregir, pero
no es la víspera de la batalla el momento de dudar, ni de transmitir vacilaciones.
En todo caso, hay que hacer dudar a los enemigos y a los incautos que ha metido
en su redil.
Lo que no se discutió ni resolvió en tres años y medio
-o en décadas- no se resolverá en la semana previa a las elecciones.
Para octubre, con críticas o sin ellas, pero sin dudas,
habrá que votar y llamar a votar por Sergio Massa y Agustín Rossi. Esa
"fórmula de unidad", con la precariedad resultante del proceso
previo, es el punto máximo en que ha podido sintetizar por ahora el movimiento
nacional. Como al chinchón o a la canasta, hay un tiempo de trabajar la baraja
y armar la jugada, y otro tiempo en que ya sólo se trata de bajar el juego y
hacerlo con tino, para definir la partida. Que nunca será definitiva.
En nuestro país, desde siempre, se da un campeonato
con sólo dos bandos, no más. Hay que patear contra el arco enemigo y cubrir el
propio, sean quienes sean los jugadores del equipo con que salimos al partido.
De aquí al final de las elecciones, pues, archiven
angustias, sueñen despiertos, junten ánimo de donde puedan y no desanimen a
quien trata de caminar a su lado.
Siempre uno puede arrepentirse, pero es mejor no
equivocarse. Hay que aprender de 2015 y sacar la mayor cantidad de votos
posible para tratar de ganar en primera vuelta.
Totalmente de acuerdo
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